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3 sept. 2012

Vendetta. Capítulo 2, parte 5

NOTA: ésta es la parte 5 de Vendetta. Si aún no has leído las anteriores, haz click AQUÍ para dirigirte al principio o AQUÍ para acceder a la parte 4.

Advertencia: contenido explícito.

Con el maletín en mi poder, abandoné el viejo edificio donde Stalker yacía inconsciente en el suelo. Caminé hasta situarme a una distancia prudencial y, sin mirar atrás, extraje el control del bolsillo. Presioné el botón. A mis espaldas, una atronadora explosión removió los cimientos de la tierra.

Desafortunadamente, yo no pude escucharla. Furibundo y frustrado por la irreversible pérdida de mis capacidades auditivas, lo único que me reconfortaba era que por fin había logrado dar con aquel maldito maletín. Pero ¿qué cojones contenía exactamente? Fuera lo que fuese, no tardaría en descubrirlo.

* * *

Llegué al lugar. Encaramado a un poste de alta tensión y oculto entre las sombras de la noche, analicé la situación. Dos furgones policiales se encontraban detenidos frente a las ruinas mientras cuatro agentes, linternas en mano, buscaban entre los escombros alguna pista sobre el paradero del maletín.

Por desgracia para ellos, habían llegado en el momento menos oportuno. Me solté del poste y corrí a ocultarme tras uno de los vehículos. Ninguno se percató de mi presencia. Extrajé del cinto las dos katanas. Giré la cabeza y miré a través de la ventanilla abierta. Uno de ellos estaba a tiro.

Di un salto. Los cogí a todos por sorpresa. Caí junto al más cercano, cercenándole el cuello antes de que pudiera saber qué había ocurrido. Sin darle al siguiente tiempo de reaccionar, me abalancé sobre él y le hundí ambas hojas sobre la base de la nuca.

Una sucesión de disparos desgarró el silencio de la noche. Los dos agentes que quedaban con vida habían sacado sus pistolas dispuestos a vaciar sus cargadores sobre mi cuerpo invulnerable. Necios. Me acerqué con parsimonia, regodeándome, al más próximo.

Liberé mis garras y le atravesé con ellas todo el torso desde el vientre hasta el cogote. Con saña, prendí su débil cráneo y lo oprimí hasta hacerlo reventar. Los sesos se disgregaron irremisiblemente bajo la palma de mi zarpa letal. Arrojé su cadáver mutilado sobre las cenizas de la tierra calcinada y me volví hacia la última presa.

Visiblemente aterrado e incapaz de pronunciar una sola palabra, el policía dejó caer el arma y alzó las manos en señal de rendición. Sonriendo con deleite, di un paso adelante y le aprisioné la cabeza. Lo levanté del suelo y zarandeé como una muñeca de trapo antes de lanzarlo con violencia contra uno de los furgones.

Pathetic humans…

Tras quitarme de en medio a esos cuatro estorbos, aún tuve que pasar un buen rato removiendo escombros hasta que finalmente conseguí hallar un indicio. Un más que interesante indicio. Vagando por senderos inexplorados siguiendo un destino desconocido, llegué inesperadamente a una carretera asfaltada llena de señalizaciones que me conducían a un lugar de sobra conocido.

Bajo uno de tantos cascotes resquebrajados encontré un fragmento medio descompuesto de un material que a ojos humanos resultaría irreconocible, pero que para mí era tan familiar como mis propias manos. Y es que, de hecho, se trataba del mismo material del que se componía todo mi cuerpo.

—Stalkerr…

Y solamente había una persona en todo el mundo que sabía cómo destruir ese material.

Been a long time, comrrade…

* * *

—Si me permite la pregunta, doctor, ¿para qué cree usted que pueden querer Assassin o Stalker el maletín?

El doctor me lanzó una mirada furtiva y guardó silencio durante unos segundos antes de responder.

—Ya que has sido mi fiel ayudante durante todos estos meses, te confiaré un pequeño secreto… No podría decir cuál es con exactitud el contenido de ese maletín, pero, de acuerdo con mis investigaciones, sea lo que sea lo que contiene, puede suponer un peligro para la humanidad. Así que la respuesta a tu pregunta es bastante obvia: Assassin planea usar el maletín con fines egoístas, poniendo más que probablemente en peligro la raza humana, y Stalker, protegernos de Assassin.

—Un momento… Si Assassin piensa usar el maletín contra nosotros y Stalker sólo pretende protegernos, ¿por qué quieres arrebatarle el maletín a Stalker?

—¿Cuánto tiempo crees que podrá conservar Stalker el maletín antes de que Assassin lo encuentre, lo mate y vuelva a robárselo?

—¿Y cuánto tiempo podremos conservarlo nosot…?

—Además… Si realmente hay algo en ese maletín que puede poner en peligro a la raza humana, ¿no crees que lo más justo es que sea la propia raza humana la que se encargue de su custodia?

—Discúlpeme, doctor, pero yo no lo veo tan claro como usted…

* * *

Horas después llegué a la mansión. El doctor debía de estar en el interior, quizá durmiendo. Sin embargo, varias luces aún permanecían encendidas, así que no podía bajar la guardia; al fin y al cabo, me encontraba en el hogar del único ser humano que sabía cómo acabar conmigo. Debía actuar rápido y pasar desapercibido.

* * * * * *

Después de tanto tiempo, “por fin había logrado dar con aquel maldito maletín. Pero ¿qué cojones contenía exactamente? Fuera lo que fuese, no tardaría en descubrirlo.” El momento del desenlace se acerca. No te pierdas el lunes 17 la sexta y última parte de Vendetta.

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