Archivo de publicaciones


ARCHIVO DE PUBLICACIONES (Clic para expandir/ocultar)

Clasificadas por categoría


Amor Crítica Descripción


Ética y moralidad Experimental Filosofía de vida


Gore/Sexo Instropección Muerte/Decadencia/Soledad


Parábola Random Terror/Oscuridad


Mis comienzos


Clasificadas por género


Relatos Diálogos Soliloquios


Metáforas Otros


Búsqueda personalizada


Buscar en la web Buscar en el blog


6 ago. 2012

Vendetta. Capítulo 1, parte 3

NOTA: ésta es la parte 3 de Vendetta. Si aún no has leído las anteriores, haz click AQUÍ para acceder a la parte 1 o AQUÍ para acceder a la parte 2.

Advertencia: contenido explícito.

—Pásame la sal, anda.

—Cógela tú.

—No llego, imbécil. Pasámela.

—¡No le hables así a tu hermano!

—¡Pero si ha empezado él!

—¡Me da igual quien haya empezado! No quiero peleas en…

Alguien llamó a la puerta.

—¿Quién será a estas horas?… Tú, por no pasarle la sal a tu hermana, ve a preguntar quién es.

—¡¿Yo?! ¡Joder, mamá! ¡Papá, di algo!

—Haz caso a tu madre y ve a abrir la puerta.

—Pero no abras si no te dicen quién es.

—Joder…

—¡Y cuida esa boca, jovencito!

Me levanté de la mesa de mala gana y salí de la cocina.

—Tú, que eres mayor, deberías tratar mejor a tu hermano pequeño y no decir tacos delante de él, que luego los aprende y, mira, los va diciendo por ahí.

—¡Pero, joder, mamá…!

—A eso precisamente me re…

Un fuerte golpe, seguido de un chillido y varios ruidos sordos, nos silenció a todos, dejándonos mortificados en nuestras sillas.

—¡Hijo!

Con el corazón en un puño, me levanté enseguida de la mesa para comprobar qué había ocurrido, pero una aterradora y macabra imagen me detuvo en seco antes de que pudiera dar un solo paso hacia la puerta. Bajo el marco apareció de pronto ante nosotros una horripilante criatura cuyos rasgos ni puedo ni quiero describir.

Los gritos de mi hija y mi marido asaltaron toda la sala, pero, durante aquellos interminables segundos, lo único que pude escuchar fueron los llantos de mi pequeño agonizando entre las garras asesinas del horrendo monstruo. Con su delicado cuello atravesado por la muerte y su frágil cuerpo bañado en su propia sangre, mi hijo no pudo más que suplicar la ayuda de una madre que acababa de ser abatida por una punzante impotencia.

—Ma… má…

La sanguinaria criatura le quebró la nuca y nos observó escrupulosamente a todos antes de lanzar una pregunta que ninguno de nosotros fue capaz de comprender.

Wherre is el fucking maletín?

* * *

—Disculpe, señor, pero ese maletín me pertenece a mí.

Sobresaltado, di un respingo y me puse rápidamente en pie. Giré sobre mí y miré alrededor, pero no vi a nadie. Seguí escudriñando la calle. Aun a priori desierta, no tenía la sensación de estar solo, así que decidí que aquél no era un lugar seguro. Me volví para coger el maletín, pero, para mi asombro, ya no estaba allí.

Estupefacto y atemorizado, eché a correr como alma que lleva el diablo. Cuanta más tierra pusiera entre aquel lugar y yo, mucho mejor.

* * *

Franqueé el portón del edificio y subí los escalones hasta la tercera planta. Busqué la llave de mi piso entre el manojo, pero pronto me percaté de que no la necesitaría: la puerta estaba hecha pedazos. Sobrecogido y alarmado, entré con cautela, temeroso de lo que pudiera encontrar. Tragué saliva y, casi sin pensarlo, llamé.

—¿Ma? ¿Pa? ¿Hay alguien?

Tras un angustioso silencio, avancé hasta la sala de estar tan rápido como mis piernas me permitieron. No había nadie. Volví a llamar, pero, de nuevo, no obtuve respuesta. Me dirigí a la cocina con el corazón en un puño.

Todos los muebles habían sido registrados y los electrodomésticos, volcados con violencia manifiesta. La mesa estaba partida en dos y las losas, cubiertas de un líquido escarlata cuya visión me heló la sangre. Por doquier había fragmentos de lo que parecían vértebras quebrantadas.

Completamente paralizado y con la tez empalidecida, el primer pensamiento que se me vino a la cabeza no fue precisamente alentador: de no haber estado poniéndole los cuernos a mi novia, tal vez hubiese llegado a tiempo de evitar aquel desastre.

Aún seguía intentando asimilar la situación cuando un objeto frío y afilado rozó mi cuello, causándome un leve corte. Incapaz de mover un sólo músculo de mi cuerpo, contuve la respiración mientras una voz sibilante y áspera dejaba escapar con irritación una pregunta cuya respuesta preferiría no haber conocido nunca.

—Wherre is el fucking maletín?

* * * * * *

¿Wherre is el fucking maletín y qué es lo que contiene? ¿Logrará nuestra misteriosa criatura recuperarlo? ¿En manos de qué o quién se encuentra ahora? Y, finalmente, ¿qué papel desempeñará el aterrado mendigo en toda esta historia?

Nuevos personajes, más intriga, más misterio, más sangre, más violencia y, lo siento, menos sexo en el capítulo 2 de Vendetta. Cuarta parte ya publicada AQUÍ.

No hay comentarios:

Publicar un comentario