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9 jul. 2012

Vendetta. Capítulo 1, parte 1

Advertencia: contenido explícito.

Eché el pestillo y desenvainé la katana. Volví el rostro hacia él. Ocultos entre las sombras de la habitación, dos ojos aterrados me observaban sin pestañear.

Vendetta…

* * *

Las sirenas de la policía sonaban en la distancia. Para cuando llegaran al museo, yo ya estaría muy lejos de su alcance; soy demasiado ágil como para que un grupo de simples humanos pueda atraparme. Salté al tejado contiguo y seguí corriendo por la azotea. Llegué al borde y me impulsé para aterrizar en el balcón más cercano.

Caí con sigilo y me dispuse a escalar hasta el siguiente tejado, cuando algo llamó mi atención. Una pareja joven se encontraba en pleno acto sexual en el interior de la vivienda.

Sweet…

Durante un par de segundos permanecí inmóvil, analizando con curiosidad la escena. No era la primera vez que veía este tipo de enlace entre humanos, pero hasta ahora sólo había tenido la oportunidad de hacerlo mediante los documentales que había encontrado en Internet.

Intrigado, dejé el maletín en el suelo y me acerqué al amplio ventanal para contemplar más de cerca a la pareja. La chica, sentada sobre la cintura del chico, movía acompasadamente las caderas mientras él las sujetaba para ayudarla a hacerlo. Seguí mirando un rato más hasta que el joven pareció quedarse exhausto.

Presumiendo que ya no habría más por ver, di un paso atrás y trepé por la pared del edificio antes de que los amantes se percataran de mi presencia.

* * *

Dejé escapar un gemido de placer y pellizqué con suavidad mis pezones excitados. Sus manos robustas se deslizaban por mis caderas, guiándolas con suavidad mientras yo me dejaba llevar por las acometidas rítmicas de su potente falo. Notaba su respiración agitada cerca de mi rostro, su excitación aumentando con cada sacudida.

Y eso me ponía más cachonda. Aceleré mientras una intensa sensación de placer recorría todo mi cuerpo. Me aferré con fuerza a sus bíceps ejercitados y volví a gemir gozosa. Cerré los ojos y me dejé llevar mientras mi novio soltaba un profundo suspiro.

—¿Ya?

—Uf… Sí…

—Pero no pares, sigue un poco más…

—Uf, me has dejado muerto…

—Sólo un poquito, joder.

—Un momento, espera… ¿No has notado algo moverse fuera de la ventana?

—No, no he notado nada…

—Pues a mí me ha parecido ver algo… Voy a echar un vistazo. ¿Dónde has puesto mis calzoncillos?

—Ahí los tienes…

Mi novio se puso la ropa interior y se dirigió al balcón mientras yo me masturbaba intentando acabar lo que él había empezado. Pero, incapaz de concentrarme, desistí y me senté resignada en el borde de la cama. Encendí el televisor y arrojé malhumorada el mando sobre las sábanas.

—¿Qué, hay algo fuera?

—Pues sí, lo hay.

Mi novio regresaba con lo que parecía un extravagante maletín en la mano.

—Mira lo que he encontrado.

—¿Qué demonios es eso?

—Creo que un maletín. Pero no se puede abrir.

Me incorporé y lo cogí. Efectivamente, era una especie de maletín con un extraño candado que lo mantenía cerrado a cal y canto.

—¿Qué hago con él, lo dejo aquí?

—Ni hablar. Llévatelo a tu piso, si quieres, o deshazte de él, pero aquí no lo dejes.

—Como quieras. Yo me voy ya entonces. Mañana nos vemos para comer.

—Venga, te estaré esperando, cariño.

Lo besé y terminó de vestirse. Nos despedimos de nuevo, cogió el maletín y salió de la habitación. No descolgué el teléfono hasta que no escuché el sonido de la puerta principal. Marqué un número y me acerqué a la ventana para comprobar que no había nadie fuera. Eché el pestillo y corrí las cortinas.

—¿Sí, diga?

—Soy yo. Baja.

—¿Que baje? ¿Para qué?

—¿Tienes que preguntarlo? Quiero follar.

—Ja, ja. Ahora mismo estoy ahí. Te ha vuelto a dejar a medias, ¿eh?

—Cierra el pico y ven.

* * *

Holy shit!!

Frené en seco. Acababa de caer en la cuenta de que estaba huyendo por un maletín que no tenía. Me cago en Dios, ¿cuánto tiempo llevaba sin él? Y, peor aún, ¿dónde cojones lo había perdido?

Fuck!!

Me cabreé conmigo y le di un enérgico pisotón a la azotea del edificio, resquebrajando la superficie.

—¡¡Maldita sea!!

Y entonces lo recordé: el balcón del piso donde la joven pareja mantenía relaciones sexuales. Un tanto incrédulo por la idiotez de lo que había hecho, exhalé, sin embargo, un suspiro de alivio. Ahora que sabía dónde estaba el maletín, di media vuelta y volví a deslizarme por los edificios de la ciudad.

* * * * * *

¿Qué contiene el extraño maletín? ¿Qué clase de ser es la misteriosa criatura que lo ha robado y por qué? ¿Llegará la chica finalmente al orgasmo? Segunda parte de Vendetta ya publicada AQUÍ.

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