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29 jun. 2012

No existe eso que llamas 'futuro'

Nada ni nadie podrán nunca cambiar la historia. El porvenir, por el contrario, siempre está en continua transformación. Cada decisión de cada persona en cada rincón del mundo desemboca en un cambio, más o menos trascendental, para el futuro de esa persona, de las que la rodean y, por extensión, del mundo en su conjunto.

Por una parte, eso significa que hay muchas cosas que escapan a nuestro control. Demasiadas, tal vez. Y eso sin contar con las innumerables e inevitables intervenciones de la propia naturaleza en la cotidianidad de nuestras vidas.

Por otro lado, nos encontramos con el hecho indiscutible de que también hay muchas cosas en las que nosotros podemos interferir. Demasiadas, tal vez. Y esto me lleva a una cuestión: ¿hasta qué punto somos capaces de controlar nuestro futuro?

Pues de que lo somos no tengo ninguna duda, en tanto que poseemos la facultad de tomar decisiones. Pero no son las nuestras las únicas que nos afectan. Nuestro futuro se ve a menudo influido por disposiciones en las que nosotros no hemos tomado parte. Y en la mayoría de los casos, no podemos evitarlo.

¿Hasta qué punto somos entonces capaces de controlar nuestro futuro? No tengo respuestas. Cada cual debe conocer sus propias barreras y hacerles frente. ¿Hasta qué punto somos capaces de controlar nuestro futuro? No lo sé, pero no es algo que me preocupe. ¿Qué más da el futuro?, si las decisiones se toman en el presente.

Lo único que verdaderamente importa, al fin y al cabo, es la libertad. Tenemos que ser libres, libres para tomar nuestras propias decisiones. Pero, para ser plenamente merecedores de esa libertad, debemos ser responsables y entender que nunca sabremos con exactitud cuál es el alcance real que nuestras decisiones podrían llegar a tener.

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