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14 feb. 2012

Esto no es una historia de amor

Idea rescatada del baúl de los recuerdos.


El despertador inició su murmullo cansino; eran las siete en punto de la mañana. Mark se dio la vuelta en la cama intentando seguir durmiendo, pero la intensidad del sonido lo sacó finalmente de su sueño. Abrió los ojos, se reclinó sobre el respaldo y golpeó el reloj con desidia.

Se desperezó ruidosamente y buscó las zapatillas con los pies. Se arrastró hasta el baño y se miró al espejo. Menudo careto. Bostezó y se quitó un par de legañas.

Show me how to lie, you’re getting better all the time. And turning all against the one is an art that’s hard to teach. La misma melodía de todas las mañanas la informaba de que era hora de levantarse. Sara cogió el móvil y detuvo la alarma. Bostezó aún adormilada y se levantó para ir a la cocina.

Cogió un tazón vacío y echó tres cucharadas de Cola-Cao, una de café y otra de miel. Empezó un cartón de leche y lo vertió sobre la mezcla. Removió con una cucharilla y buscó sus cereales favoritos. Agarró un puñado y lo dejó caer dentro del bol.

Mark salió de la ducha y se secó con la toalla. Fue a su habitación y se vistió con lo primero que encontró en el armario. Más despejado, bajó las escaleras ­y se sentó en la mesa, donde ya tenía su plato con las tostadas. Untó una con mantequilla y mermelada y se la llevó a la boca.

Terminó de desayunar y volvió a su cuarto para comprobar que tenía todos sus apuntes en la mochila. La cerró y la llevó consigo al salón. Encendió el televisor y se tumbó en el sofá mientras pasaba un canal tras otro con el mando a distancia.

Sara entró al baño y se cepilló los dientes. Contempló su rostro más despierto en el espejo y se metió en la ducha. I walk this empty street on the boulevard of broken dreams. Canturreó varias de sus canciones favoritas mientras el agua acariciaba su piel. Finalmente cerró el grifo y tomó su toalla.

Se puso la ropa que había preparado la noche anterior y se echó un poco de maquillaje por la cara. Se deslizó hasta la sala de estar, cogió el MP3 de la mesa y se enchufó los auriculares. Buscó las llaves del estudio y salió cerrando tras de sí.

Mark caminaba absorto en sus pensamientos mientras escuchaba la música de su reproductor. Llegó hasta la parada de autobús, se apoyó y esperó a que pasara el número 8. Le mostró el bono al conductor y anduvo hasta los asientos del final. Se acomodó y desvió la mirada hacia la ventana.

Diez minutos después llegó al campus universitario. Abandonó el autobús y se reunió con sus compañeros de clase.

-Acho, Marquito, pareces salido de una peli de zombies.

Sara tarareaba alegre mientras recorría las calles de la ciudad. Cruzó un paso de peatones y se detuvo en el siguiente. Dejó pasar unos cuantos coches y atravesó la carretera cuando no vio ninguno. Se quedó observando unas botas en un escaparate. Comprobó el precio y continuó.

Llegó hasta una rotonda y saludó con la mano a su compañera de trabajo. Se acercó y le dio dos besos.

-Tía, me acaba de decir Mary que no puede venir a comer con nosotras.

* * *

Mark se despidió de sus colegas y de la facultad. Hizo el camino de regreso a casa y llamó al timbre. Nadie respondió, así que tocó de nuevo. Escuchó un rumor de pasos y la puerta se abrió.

-Cualquier día pierdes la cabeza… Ya te has vuelto a dejar las llaves en el sofá…

-Es que se me caen del bolsillo…

Sara le echó el cierre a la oficina mientras Jesy hablaba por teléfono. Marcharon juntas hasta la pizzería más cercana y se sentaron en una mesa de la calle a esperar al camarero.

-¿Cuál vas pedir hoy? Estoy entre una Barbacoa o una Carbonara…

-Yo creo que tomaré una Mediterránea, para variar, a ver qué tal está.

Mark terminó de comer y subió a su habitación a por una chaqueta.

-¡Mamá, me voy ya!

-¡Vale, hijo! ¡Tened mucho cuidado por ahí, no os vaya a pasar nada!

-¡Sí, mamá!

Sara y Jesy pidieron la cuenta y se levantaron.

-¿Dónde ha dicho Mary que nos reunamos?

-Dice que vayamos directamente al bar, que estará en la puerta.

-Traduciendo, nos toca esperar.

* * *

Mark caminaba por la calle inmerso en sus pensamientos. Llegó al bar antes de tiempo, así que decidió esperar a Paul y Ron en la puerta. Miró el reloj y volvió la cabeza. Sus ojos se posaron sobre una chica que se acercaba con su amiga por la acera.

Sara y Mary hablaban animadamente cuando llegaron al bar. Jesy aún tardaría un poco, así que Mary entró al baño y Sara se quedó fuera. Miró el reloj y volvió la cabeza. Sus ojos se encontraron con los de un chico que aguardaba de pie junto a la entrada.

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