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12 nov. 2009

La Botella

Sobre un diminuto río, junto a una cascada no más grande pero de aguas torrenciales, dos grandes botellas de cristal han permanecido unidas durante largo tiempo, a pesar de las inclemencias de la fuerte corriente, y han logrado juntas superar muchas vicisitudes, dificultades, problemas... Hace ya mucho tiempo que las botellas se colocaron juntas y, desde entonces, una y otra se ayudaron para conseguir llenarse mutuamente de agua y lograr ser más fuertes y más resistentes ante la gran caída de la catarata que siempre ha amenazado con llevarlas río abajo hasta un inmenso océano donde quedarían destinadas a tocar irremediablemente fondo y ver hundidas sus posibilidades de subsistencia.
Durante bastante tiempo, ambas se hallaron rebosantes de diáfano líquido, hasta que las sacudidas de su propia fuente de alimento les hicieron zozobrar y las afiladas rocas del fondo les provocaron heridas que lentamente, alternando unas pocas situaciones de paz y sosiego con otros muchos momentos de constante peligro y frecuentes caídas, llevaron a las dos botellas a perder todo el agua del que con tanto esfuerzo se habían colmado mucho tiempo atrás.
Sin embargo, el poder que las unía y fortalecía resurgió finalmente de sus interiores y en muy poco tiempo, las dos botellas recuperaron todo aquello por lo que tanto habían luchado. Pero una de ellas aún no estaba por completo llena y su compañera se afligía por esto.
“Sé que no ha transcurrido mucho tiempo desde que nos recuperamos de la tempestad que nos abatió durante largos y frustrantes momentos, pero me provoca una gran desazón no haber sido capaz de hacer que reúna todo el agua necesaria para completarse. He batallado con energía, con voluntad, con optimismo, dando lo mejor de mí misma y, a pesar de ello, mi compañera botella aún no está a rebosar de este agua que riega el fruto de nuestra continua cosecha interior. Si continúo peleando por salir ambas adelante, sé que lograré que ella alcance su máximo de líquido contenido, pero, aún así, no sé cuando sucederá esto y tengo cierto miedo a perder mi camino y no alcanzar mi meta. Sé que lo lograré, tengo plena confianza en mí, en que sea así y llegue hasta el final, y sé que más tarde o más temprano conseguiré hacerlo y, sin embargo, no puedo evitar sentir ese incierto, pero descorazonador temor...”
“Además, esa tercera botella que desde hace tanto llevo pegada a mi costado y que es ya una parte de mí ha sido siempre una gran carga y cada vez lo va siendo más. Hasta ahora he logrado mantener fijo el corcho que impide que ella se alimente también de agua y haga que mi compañera botella pierda la suya, pero me asusta lo que pueda ocurrir si algún día su tapón pasa a mí... Tal vez las consecuencias sean buenas, quizá mi segundo yo botella es quien deba permanecer al lado de mi compañera y no este yo que hasta ahora he sido, pero si no fuera así, los probables daños que causaría podrían ser muy graves y gran parte del agua que mi compañera botella ha logrado recolectar gracias a mí correría el riesgo de acabar derramándose, y posiblemente esta vez no pudiera ayudar a que la recuperase... Por mi parte, tal vez también yo perdiese algo del líquido que gracias a mi compañera he reunido y, si así aconteciera, dudo que recobrarlo se tornara tarea fácil...”
“Tengo miedo de dejar que el corcho deje libre mi segunda botella y me bloquee a mí, pero en muchas ocasiones creo que es lo mejor que podría pasarnos a mí y a mí compañera botella. Sin embargo, pienso que para ella ciertamente es preferible el yo que hasta ahora he sido y que ese cambio no haría sino causarnos a ambas problemas e incomodidades. Lo único seguro es, a pesar de mis vanos temores, continuar siendo yo misma, ya que así mi compañera se colmará pasado más o menos tiempo y las dos tendremos más poder para superar todos nuestros contratiempos juntas... Pero si mi segundo yo se fortaleciera, probablemente no tendría la capacidad para combatirlo y acabaría por derrotarme y relevarme. No sé si seré capaz de soportar su ataque ni por cuanto tiempo; tampoco sé si podré aguantar el tormento que me provoca tener esta botella formando siempre parte de mí. Lo único de lo que ahora estoy segura es de que no había estado tan bien desde hacía mucho tiempo y que yo sólo quiero que mi situación vaya a mejor y que no se derrame de nuevo toda nuestra agua.”

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