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29 oct. 2009

La Verdad Oculta

-Hola, ¿cómo estás?
-Buenos días. Pues estoy bastante bien; ¿y tú?
-Yo ídem. No me puedo quejar, la verdad. Y me alegro mucho de tu buena situación.
-También a mí me agrada saber que todo te va bien.
-Pues nada...
-Bueno...

* * *

-Hola, ¿cómo estás?
-Buenos días. Pues estoy bastante jodido, por diversos problemas, pero a ti no te voy a contar nada. Tú ¿cómo estás?
-Oh, yo ahora, de puta madre, la verdad. Espero que mi situación dure mucho. Y lo cierto es que me importa una mierda que no me hables sobre lo que te ocurre: sólo el hecho de saber que tú estás mal hace que yo me sienta aún mejor.
-Ya... lo suponía. A mí también me importa un bledo cómo te encuentres tú, aunque debo reconocer que me repatea enormemente que las cosas te vayan mejor que a mí.
-¡Ja, ja! Bueno, peor para ti... ¡Ja, ja!
-Sí, desde luego...

22 oct. 2009

El Crimen

-Hola, agente. ¿Está llevando un buen día?
-No te hagas el simpático conmigo, chaval. Te haces una idea de por qué estás aquí, ¿verdad?
-Refrésqueme la memoria.
-Intento de asesinato en primer grado.
-Yo no he matado a nadie.
-Por suerte para ti, no. Pero estás jodido, ¿lo sabes?
-No entiendo el motivo.
-No te hagas el tonto. Sabes muy bien lo que has hecho.
-No he hecho nada.
-Lo pretendiste y con eso es suficiente.
-A nadie le dan una medalla por intentar alcanzar el podio.
-¿Te sientes mejor haciéndote el graciosillo después del crimen que quisiste perpetrar anoche?
-No.
-Entonces será mejor que evites ese tipo de comentarios. Mi objetivo es ayudarte, pero necesito tu total colaboración.
-Muy bien... ¿Qué debo hacer, señor agente?
-Para empezar, deja de emplear ese tono de voz.
-Si quiere, me callo.
-Si no vas a cooperar, mejor así.
-Está bien. Escucharé lo que tenga que decirme y después me marcho. No soy culpable de nada.
-Prestarás atención a todo lo que yo diga y seguirás al pie de la letra mis instrucciones. En caso contrario, si prefieres salir por esa puerta, acabarás tarde o temprano cumpliendo tu destino.
-Está bien. Usted hable y yo decidiré qué quiero hacer.
-En primer lugar, reconoce lo que sucedió ayer.
-¿Por qué?
-Porque sabes que es verdad.
-Y si lo fuera, ¿qué?
-Intentaría ayudarte.
-Muy bien, es cierto: intenté cometer ese asesinato.
-¿Por qué?
-Porque odio a ese imbécil.
-Y ¿a qué se debe eso?
-Es todo lo contrario del tipo de persona que a mí me gusta.
-Y supongo que eso es causa suficiente para pretender matar a alguien, ¿verdad?
-No.
-¿Entonces?
-Entonces, ¿qué?
-Entonces... dame una buena razón para haberlo hecho.
-No lo sé. Simplemente no me gusta cómo es.
-De acuerdo, quedas libre de condena.
-¿Me está tomando el pelo?
-Lo mismo podría haberte preguntado yo a ti cuando me has explicado tu motivo para matar. ¿Acaso no sería mucho mejor que te esforzases por aceptarlo tal y como es?
-Sí, pero también es mucho más difícil.
-No lo pongo en duda, pero ¿no te han enseñado nunca que jamás se debe tomar el camino más sencillo y que en el esfuerzo personal se halla la auténtica virtud?
-Por supuesto que me han enseñado tales verdades, pero una cosa es conocerlas y otra bien distinta, llevarlas a la práctica.
-En efecto, y es ahí donde se demuestra tu verdadera fuerza de voluntad y tu valía como persona.
-Ya. Sin embargo, no confío en él, y eso me origina un sentimiento de rechazo que no puedo combatir simplemente con fuerza de voluntad.
-Y ¿por qué no confías en él?
-No creo en él como persona porque no tiene cualidades para ser alguien en la vida; no es nadie y nunca lo será. Por eso, aunque batallase contra mis ganas de matarlo, éstas serían más poderosas que yo y me derrotarían: fracasaría e intentaría hacerlo de nuevo... Yo por mí mismo tengo pocas probabilidades de terminar con ésto.
-Exacto. Y me alegra que lo admitas, porque ahí es donde entro yo: no estás sólo, nunca; me tienes a mí, un profesional; y tras esa puerta se encuentran muchas otras personas que están también dispuestas a ayudarte en cualquier asunto y bajo cualquier concepto: tus amigos y tu familia siempre permanecerán a tu lado. Pero para que ellos puedan ofrecerte su apoyo, primero debes permitir que te lo proporcionen.
-Lo sé, pero... aún así... dudo que sea capaz de vencer a mis ganas de acabar con él.
-Si quieres y te lo propones, podrás hacerlo; requerirá mucho esfuerzo y supondrá una gran dificultad, pero te puedo afirmar con total seguridad que, si realmente quieres y de verdad te lo propones, saldrás adelante, paso a paso... Y cuando eso suceda, habrás logrado evadirte del suicidio, conseguido aceptarte a ti mismo, aprendido a confiar en ti como persona y sabrás creer en tus posibilidades y en el enorme valor de tus capacidades.

20 oct. 2009

Paréntesis

Paréntesis. Eso han sido los dos últimos meses: un paréntesis de descanso que se cierra ahora con la promesa de nuevos títulos que pronto serán subidos a este blog:

-Jueves, 22/10 - "El crimen".
-Jueves, 29/10 - "La verdad oculta".

No serán, sin embargo, los únicos. Les seguirán algunos como "La pequeña gran civilización" (escrito por Theill & Dew y ya publicado en http://theillelescritordelanoche.blogspot.com/); o "La botella", un escrito que en sus orígenes nunca atisbó la esperanza de ver la luz, pero al que finalmente he decidido hacer su correspondiente hueco en mi pequeño blog de sueños de escritor; y otros, aún sin escribir, tales como "5 minutos". Y más ideas, unas comenzadas, otras sin ningún pie todavía colocado sobre el pedestal de lo escrito, bullen inquietas aguardando cada una su propio momento de ser dadas a conocer al público.

Me gustaría, asimismo, agradecer con total sinceridad a quienes han decidido pasarse un momento por este blog a leer mis relatos, y a quienes han optado, además, por quedarse.
Escribir es únicamente la mitad trabajosa, aunque vivificante y entusiasta, del camino que lleva a la total satisfacción del escritor cuando éste contempla con gozo que sus historias son leídas. Por completar mi, hasta ahora pequeño, sendero, gracias.

Y no puedo despedirme sin hablar de una cuestión que se me ha planteado en este blog: ¿es sensato publicar relatos cortos en la red? Bien, la respuesta depende: ¿puede demostrar de algún modo el escritor que los relatos le pertenecen a él de manera legítima? ¿Se encuentran los relatos protegidos por algún tipo de copyright o licencia, por ejemplo, creative commons (http://creativecommons.org/)?
Me dirijo ahora personalmente a Edward Blunt: protegiendo tus escritos debidamente, SÍ es sensato hacer cualquier tipo de publicación. Espero haber respondido a tu pregunta y haberte ayudado, a ti como a otros que tengan dudas similares, con mi recomendación de esa página gratuita que es creativecommons.

Así que, quien haya escrito algún relato interesante y quiera mostrarlo al público, que no permita que la voracidad de los faltos de ética se lo impida.

Un cordial saludo a mis lectores.