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13 mar. 2009

La Sombra Del Miedo

Idea Original: Theill ("Muerte Y Sombra")




Era 30 de octubre y en el instituto un grupo de alumnos y el conserje estaban terminando de preparar los adornos para la gran fiesta que se celebraría al día siguiente. Cada uno tenía asignada una tarea y, al tiempo que iban terminando de llevarla a cabo, los estudiantes iban marchándose a sus casas cansados, pero alegres y con la mente puesta en aquel evento de especial magnitud: era la primera celebración de Halloween que se había realizado en aquel instituto hasta ese momento.
Finalmente, ningún alumno salvo Eliseo permanecía allí decorando. Él siempre era muy meticuloso y ello tenía su repercusión: cada cosa que hacía le requería bastante tiempo. "Merecerá la pena" solía decirse a sí mismo.

-Eliseo, voy a darme una última vuelta por el edificio para comprobar que todo va bien. Si mientras tanto terminas, recoge lo que no sirva y tíralo a la papelera, ¿de acuerdo?
-No te preocupes, Esteban. Esto se quedará limpio como una patena, ya verás. Aunque, de todas formas, mañana va a acabar todo hecho un desastre...
-Ya, no me hables de eso... Muy bonito organizar fiestas, pero luego el que menos participa en la juerga es el que limpia. ¿Y quién es el que...

Las quejas del conserje se fueron perdiendo por el pasillo mientras Eliseo, sonriendo para sus adentros, seguía con el trabajo. Cuando al fin hubo finalizado, lo recogió todo, como le había encargado Esteban, y se fue, al igual que sus compañeros. Comenzó a andar por el pasillo hacia la puerta, pero...



-¡Aahh!



Un golpe seco resonó por las delgadas paredes.



Eliseo había tropezado con una figurilla de Halloween, cayendo al suelo de bruces. Iba a levantarse, sin embargo, se había llevado un fuerte impacto en la cabeza y se encontraba mareado. Sólo conseguía oír el lejano susurro de Esteban, que no cesaba de repetirle: E. S., ellos...; E. S., ellos...; E. S., ellos...; E. S., ellos...



"¡Un momento!"



Aquella no era la voz de Esteban. Eliseo levantó la cabeza, todavía bastante mareado, e intentó abrir los ojos. Todo a su alrededor estaba tan borroso y lleno de tinieblas que sólo conseguía ver una cosa: sombras.



De repente, apareció algo más...



Más sombras. Sombras difuminadas entre las sombras... pero con perfiles vagamente delimitados, que poco a poco se volvían más definidos ante su mirada. Eliseo comenzó a ver cuerpos, estáticas siluetas tendidas junto a él en el pasillo. Todo le resultaba muy confuso, pero entre tanta oscuridad y confusión pudo percatarse de un pequeño detalle…



"¡¿Qué demonios...?!"



Aquellos cuerpos pertenecían a sus amigos y profesores, que dormían plácidamente...



"¡No puede ser!"



...en un sueño eterno.



-¡Están todos muertos! - en ese instante, el pánico se apoderó de su mente, impidiéndole cualquier capacidad de reacción.



De pronto, uno de sus compañeros muertos volvió la cabeza hacia él.



-¡¡Aahh!!
-Detrás de ti... Detrás de ti...



Entonces se dio cuenta: el continuo susurro que lo había estado acompañando se escuchaba ahora más cercano que antes...



"E. S., ellos..."



¡Estaba casi a sus espaldas! Giró rápidamente la cabeza, pero el movimiento lo dejó aún más mareado. Cerró fuertemente los ojos mientras el susurro se iba acercando cada vez más...



"E. S., ellos..."



Abrió los ojos. Las sombras volvían a cubrirlo todo de forma confusa. Se aclaró la vista frotándose con las manos.



"E. S., ellos..."



Cerró los ojos con fuerza.



"E. S., ellos..."



Los abrió de nuevo.



"E. S., ellos..."



Aunque las sombras se desvanecieron levemente, el pasillo seguía sumido en la oscuridad. Sin embargo, ahí estaba esa voz susurrante, cada vez más próxima...



"E.S., ellos..."



¡La vió!



Una imponente figura se alzaba hacia él. Apenas podía reconocerla, pues era oscura como la propia oscuridad. Su paso era grácil, aunque muy lento, y se encontraba ya a tan sólo medio metro de Eliseo. Éste intentó reaccionar, pero el golpe lo había dejado débil.



"E. S., ellos..."



Y entonces...



"¡¿Qué está...?!"



"E. S., ellos..."



...un resplandeciente objeto dorado comenzó a emerger de entre lo que parecía ser la túnica de aquella figura.



"¡Una guadaña!"



"E. S., ellos..."



El miedo se adueñó aún más de Eliseo. No podía articular palabra y mucho menos mover algún músculo de su cuerpo. Aquel ser estaba ahora sobre él, inclinándose lentamente. Eliseo cerró los ojos...



"E. S., ellos..."






* * *






Abrió los ojos... lo vio todo borroso al principio, pero pudo reconocer que estaba sentado en el mismo sitio que cuando se desmayó. Sin embargo, ahora lo veía todo distinto, todo... normal. "Ha debido de ser imaginación mía, fruto del golpe en la cabeza", pensó. Parpadeó.



-¡Ahhhhh!



Una extraña figura estaba inclinada hacia él, mirándolo con ojos vacíos...



"¡¿Qué coño...?!"



-¡Joder, Esteban, no me des esos sustos!
-Tranquilo, chico, no te alteres. He oído un grito y he venido a ver qué pasaba. He supuesto que te habías caído de algún sitio y, al parecer, no me he alejado mucho de la realidad...- Esteban sonrió- ¿Estás bien?
-Sí... estoy bien... pero no me habría caído si no hubieras dejado esa figura tan rara ahí tirada...
-¿Qué figura? Yo no he dejado nada. Es más, aquí no hay nada, salvo los adornos que vosotros habéis colocado.



Esteban llevaba razón, en el suelo del pasillo no había ninguna figura que hubiera podido hacerle caer.



"Estoy seguro de haber tropezado con algo... Todo esto es muy extraño..."



-Es igual. Déjalo. Oye, me voy, que tengo mucho sueño... Nos vemos, Esteban.
-No sé si dejarte ir sólo... Aún pareces un poco mareado.
-Esto no es nada comparado a como he estado hace unas horas... Estoy bien, de verdad...
-¿Seguro que estás bien? Porque sólo has estado aquí cinco minutos, si es que llega...



"¿Cinco minutos?"






* * *






Eliseo pasó muy mala noche. La experiencia del día anterior había sido bastante traumática y le había provocado terribles pesadillas. Volvía a vivir la misma experiencia una y otra vez, despertándose a cada momento con aquella siniestra voz repitiendo todo el tiempo las mismas palabras: "E. S., ellos...". Y a pesar de sus intentos por convencerse de que nada ocurrió realmente y que fue sólo un producto de su imaginación, provocado por el duro golpe en la cabeza, el temor y el recuerdo de lo vivido siempre acababan por intranquilizarlo de nuevo. Se sentía inseguro e indefenso y el miedo flotaba en su corazón. Pero... ¿verdaderamente aquella situación que creyó vivir fue real... o fue una mera alucinación? ¿Hasta qué punto su golpe en la cabeza, los nervios, el cansancio, el estrés u otros aspectos pudieron afectar a su cerebro en aquel momento, provocándole quizás esas posibles ilusiones?



"¿Dónde está la línea que separa realidad de ficción?"



("E. S., ellos...")






* * *






La puerta del instituto se le antojaba sombría y aterradora ante la oscuridad de aquella noche. Tras estar un rato considerable pensando si entraría o no, se dispuso a cruzar el umbral. La duda no le dejaba vivir tranquilo. Durante ese día, 31 de octubre, nada parecía indicarle que algo extraño o desagradable podría haber ocurrido. "Y Esteban ayer parecía relajado y muy normal. Además, parecía estar... vivo..."



Sin embargo, algo en su corazón lo inquietaba...



("E. S., ellos...")



Abrió la puerta.



En ese momento, un escalofrío recorrió todo su cuerpo.



"O es una fiesta muy cutre o aquí pasa algo... No hay ningún signo de vida, y la música debería empezar ya a escucharse...". Las palabras del oscuro ser resonaban en su mente.



("E. S., ellos...")







Dio un paso. Titubeó y siguió andando por el pasillo vacío. La inseguridad se adueñaba de él a cada paso que daba y los sucesos del día anterior se le agolpaban de nuevo en la mente.



De pronto...



-Joder...



Una mirada hueca y casi glacial permanecía fija en él.



-¿Quién…?



Se detuvo en seco mientras miraba a su inquietante y siniestro observador.



-¿Quién cojones ha dejado ese muñeco ahí?



Los ojos de la figurilla tenían un brillo vacuo que los hacía enigmática e intranquilizadoramente reales. Eliseo, habiéndose aproximado con cuidado, se agachó y cogió aquel extraño objeto, que había sido colocado bajo el umbral de la puerta de la sala de profesores. Lo miró con gran precaución. No era más que una simple estatuilla artesanal de cera, burdamente fabricada. La soltó con brusquedad y se volvió hacia la amplia sala, situada a su izquierda.



Sin embargo...



…un escalofrío sacudió a Eliseo…



-...



"No me lo puedo creer..."



-¡Otra vez esa horrible figura!



En efecto, otro muñeco igual que el anterior se encontraba en mitad de la mesa central de aquella sala, examinándolo con similar mirada que su semejante.



"Joder... ¿por qué me altero? No es más que un puto adorno, como otro cualquiera...- el corazón le latía frenéticamente.



"Un momento... ¿qué mierda está pasando aquí...?- Eliseo se dio cuenta entonces de un detalle que hasta ese momento había pasado por alto.



-¿Dónde cojones están todos los adornos que hemos estado colocando durante estos días?- su voz alarmada temblaba al pronunciar estas palabras. Efectivamente, ni en el pasillo ni en la sala de profesores ni en ningún otro sitio donde Eliseo hubiese podido mirar había un sólo ornamento de los que durante más de una semana tanto se habían ufanado todos los alumnos en ir colocando por cada rincón del instituto.



De súbito…



…la débil luz que hasta ese momento había mantenido iluminada aquella sala se apagó. Eliseo palideció como si hubiese desaparecido hasta la más mínima gota de sangre de su cuerpo. Todo a su alrededor estaba a oscuras y tan sólo conseguía ver los resplandecientes ojos de aquellas tétricas figuras. A su pulso acelerado se le sumaron ahora un sudor frío y un débil jadeo. No se atrevía a hacer ningún movimiento, a articular ninguna palabra, a provocar el más mínimo sonido.



Y en ese momento…



-¡¡...!!



…Eliseo contuvo la respiración.



"E. S."



Lo vio.



"E. S."



Tras la pequeña patada, la figurilla de la puerta había caído, quedando inclinada hacia arriba su zona de apoyo.



"E. S."



Y vio aquellas putas iniciales, que habían sido grabadas en la base de aquel adorno mediante algún tipo de débil fluorescencia. Eliseo permaneció mirándolas con temor, pero…



…su corazón dio entonces un vuelco.



Aquel muñeco comenzó a levantarse lentamente hasta colocarse de nuevo en pie, de forma que sus brillantes ojos pudieran otra vez mirarlo con la misma persistencia de antes. Y…



…no volvió a hacer movimiento alguno.



Sin embargo…



¡¡¡¡¡PUUUUMMM!!!!!



…UN SONORO GOLPE retumbó en aquel momento por todo el instituto...



...seguido de una serie de fuertes ruidos.



-…



El sonido de aquel fuerte golpe provenía de un aula contigua a la sala de profesores. Eliseo permaneció quieto, mirando hacia la puerta. Pero…



…nada ocurrió a continuación.



Silencio.



De repente…



¡¡AAAAAHHHHH!!



…UN AGUDO Y ATERRADOR GRITO rompió las sombras…



…a espaldas de Eliseo.



Repentinamente...



…el joven saltó el muñeco del suelo para disponerse a atravesar el pasillo corriendo, hasta llegar a la puerta principal. Pero…



-¡¡…!!



…la fuerte impresión lo detuvo en seco. El cuerpo sin vida de una chica de pelo largo se encontraba de pie ante él, mirándolo con ojos muertos.



-Ojos…



A su alrededor, más siluetas inertes de profesores y alumnos del instituto se extendían por todo el pasillo, entre un mar de sombras.



-Abrir…



Y en el centro del corredor, poco más adelante, se alzaba otra imponente figurilla. Ésta, más alta que las demás, tenía un brillo distinto en la mirada y portaba en sus manos de cera una guadaña dorada.



-Puerta…



Y nuevamente…



¡¡AAAAAHHHHH!!



…OTRO DESGARRADOR GRITO quebró el aire, justo detrás de él.



Tras un momento de parálisis, causado por el horror que le provocaba todo aquello, Eliseo echó a correr instintivamente, dejando atrás a la chica muerta y al siniestro muñeco de la guadaña…



Pero…



…un extraño pensamiento lo asaltó.



No le importó.



Siguió corriendo.



Ya casi había llegado...



A sólo un metro estaba la salida…



¡Y por fin la alcanzó!



Sin embargo...



La puerta estaba cerrada.

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